
Como información general, de esa que llamamos cultura, sabemos que el Calafate es una región, mas específicamente una ciudad (pues tiene casi 20.000 habitantes) de la Patagonia, Provincia de Santa Cruz, Argentina, conocida también como la capital de los glaciares.
Pero Calafate es también, un fruto hermosísimo, una suerte de baya de color azul, o mejor, color violáceo, se parece al arandano, bastante mas grande y nace de un arbusto muy espinoso y bastante común en la Patagonia y que además nos ofrece unas flores amarillas muy delicadamente hermosas.
Este fruto, es de sabor intenso, dulce, y es comúnmente utilizado hoy día, para hacer mermeladas y dulces, también como colorante y como fruto medicinal, pues es un excelente antioxidante.
Pero lo que me encanta de este fruto, no son los valores nutricionales ni las potencialidades gastronómicas ni sus usos, sino su historia, la leyenda y aunque se de varias, esta me ha gustado mucho:
“Muchos años antes de que los blancos llegaran a romper la paz y el encanto de esta maravillosa tierra de pampas, montañas, glaciares y bosques milenarios, habitaban allí dos pueblos vigorosos y apuestos: los tehuelches y los onas.
La hija del jefe tehuelche, llamada Calafate, tenía unos grandes y hermosos ojos de un extraño color dorado y era bella como el amanecer. Calafate se enamoró de un apuesto joven ona y, como ambos sabían que este amor no sería aceptado por sus tribus, decidieron huir, para vivir solos y felices en otro lugar, llamado Onaisin.
Cuando el jefe tehuelche se enteró de estos planes, se enfureció, y habló con una hechicera para que impidiera la fuga. Le pidió que la convirtiera en algo hermoso e inalcanzable, permitiéndole al mismo tiempo que sus bellos ojos siguieran contemplando el lugar que la vio nacer.
La mujer transformó a la joven en un arbusto al que le puso su nombre, y desde entonces, cada primavera el calafate se cubre de flores de oro, que son los ojos de la niña tehuelche contemplando la tierra bella donde conoció a su amado. Y al interior de las flores, está el corazón de la joven, un fruto dulce que provoca a los que lo comen el encantamiento de Calafate, como ocurrió con su amante ona, quien, después de buscar por todos los rincones de la región, murió de pena. “
Calafate, fruta fresca, arbusto del amor, mi flor favorita, mi fruto interior.








4 comentarios:
Bellísima historia y la foto con tu permiso me la llevo, es hermosísima y la manera como narras la leyenda. Te felicito.
Un gran abrazo desde el fin del mundo
PD. También se dice que quién prueba el calafate siempre vuelve.
Son tantas las veces... que no se agotan las veces... ni los frutos...
la felicidad existe! y la vida es una a la vez p.g, no hay que morir de pena, hay que vivir aunque sea penando,pero viviendo.
Hey, mio caro amico, quanto tempo!!! bella storia, piacevole, incantevole... e, come sempre, tu geniale!!! un abbraccio a te!
Flavia
Gracias por la historia y gracias tambien auroaines, por la PD.
Matías
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