sábado, diciembre 20, 2008

Sentimientos, ignorancia y desinterés


Sentir, según DRAE, supone “experimentar sensaciones producidas por causas externas o internas”, sin precisar  el impacto, el arraigo, mucho menos el potencial gramatical, pues de ese verbo, derivan miles de palabras que las llamamos”sentimientos”. Sin embargo es, “sentir”, muchas veces una palabra olvidada, podríamos decir ignorada, incluso confundida.  Justamente (quise decir injusta) usamos descaradamente “sentir” cuando deberíamos usar “pensar”. Vale aclarar, que no es lo mismo pensamiento que emoción, ni es igual a sentimiento, de hecho, cualquier palabra que exprese sentimientos tiene dos polaridades, y sentir en positivo es una cosa por la cual, pareciéramos, tener desinterés. Es como si nuestra configuración biológica, por default, nos hace verlo todo de manera negativa, o llanamente de manera imprecisa y tajantemente egoísta.

He venido recogiendo ejemplos de pequeñas situaciones diarias en las que no nos damos cuenta de lo importante de sentir en positivo. Todos hemos llegado al banco cuando hay una cola enorme, y el primer pensamiento es algo así como “que problema, que mala leche, que complicación, que ladilla, que desajuste de mi tiempo, se me arruinara el día, etc” y eso desencadena una cantidad de pensamientos similares. Si decidimos hacer la cola, tenemos actitud poco positiva y pensamientos como este: “que terrible este banco, que gente tan extraña viene para acá, este sistema nuevo que implantaron no sirve para nada, han debido hacer esta oficina mas grande, es inhumano que tengan funcionando solamente una caja a este horario” y cosas como esa. Situaciones como encontrarnos a amigos poco frecuentados y lo primero que les decimos es “que gordo estas o por que te cortaste el cabello, tan bien que te quedaba” o simplemente comentándole a algún amigo tus nuevos proyectos, las respuestas son inminentemente negativas.  Incluso, este post, tiene ese mismo matiz, pero estoy en proceso de cambiarlo. Podríamos decir: Que moderno se ve este banco, espero se planifiquen mejor y puedan brindar un mejor servicio; o pobre cajero, debe estar presionado con toda esta gente; o me encanta como se ve esa pareja que hace la cola; o simplemente tendré que hacer la cola, es mejor hacerla justo ahora; o mejor vengo mañana.

Ignoramos que deberíamos sentir mas y pensar menos, sentimos que algo nos esta pasando y nos sentimos mas o menos fuertes. No nos interesa hacer daño, pero lo hacemos, no queremos sentirnos mal, pero lo logramos. No podemos ignorar el dolor, ni la felicidad, ni los estados de alerta, ni nuestras expectativas, ni nuestros deseos. Quizá sea un buen momento para cambiar, o modelar una nueva realidad. Aventurarnos, yo se que podemos.

Hay tantas palabras, infinitas, que nos vinculan con lo que sentimos. Amor, deseo, prudencia, enojo, decepción, paz, alegría, misericordia, compasión, dolores, pasiones, vergüenzas, miedos, tristezas. Sentir es, para mi, la clave. Sentir!

Obra: Bailarina II 1925, de Joan Miro